Geografía y cartografía: el control del territorio y la formación de una nación
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  3. GEOGRAFÍA Y CARTOGRAFÍA: EL CONTROL DEL TERRITORIO Y LA FORMACIÓN DE UNA NACIÓN

Geografía y cartografía: el control del territorio y la formación de una nación

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Geografía y cartografía: el control del territorio y la formación de una nación

Este especial recorre algunos documentos geográficos y cartográficos de la Biblioteca Nacional y de otras colecciones públicas y privadas del país y del mundo. Presenta un análisis del rol de los conocimientos geográficos y los mapas en la construcción del imperio español en América, en la administración de las colonias y la explotación de sus recursos naturales, en los procesos de empoderamiento cultural y político de una élite criolla ilustrada y en el inicio de la construcción de los proyectos de república y de Estado nación a lo largo del siglo XIX. 

Temas:
GEOGRAFÍAHISTORIANUEVA GRANADACARTOGRAFÍA
Lugares:COLOMBIAPeríodo:SIGLO XVISIGLO XVIISIGLO XVIIISIGLO XIXIdiomas:ESPAÑOL

Escrito por

Sebastián Díaz Ángel

Historiador de la Universidad Nacional de Colombia, politólogo y magister en Geografía de la Universidad de los Andes. Profesor de cátedra del Departamento de Historia de la Pontificia Universidad Javeriana y Coordinador de Razón Cartográfica: red de historia de las geografías y cartografías de Colombia.


Coautores

Juan Carlos Lara

Estudiante de 8º semestre de Historia de la Pontificia Universidad Javeriana. Investigador asociado a Razón Cartográfica.



Introducción

¿Jugaron algún papel los conocimientos geográficos y los mapas en la historia de Colombia?, ¿cuál es la relación entre conocimientos espaciales y control del territorio, entre cartografía y formación de nación?, ¿hubo diferencias importantes en la forma de concebir y representar los territorios antes y después de la Independencia? y ¿qué puede aportar a la conmemoración del Bicentenario una reflexión sobre mapas y conocimientos geográficos? 

Este especial recorre algunos documentos geográficos y cartográficos de la Biblioteca Nacional y de otras colecciones públicas y privadas del país y del mundo. Presenta un análisis del rol de los conocimientos geográficos y los mapas en la construcción del imperio español en América, en la administración de las colonias y la explotación de sus recursos naturales, en los procesos de empoderamiento cultural y político de una élite criolla ilustrada y en el inicio de la construcción de los proyectos de república y de Estado nación a lo largo del siglo XIX.

Imagen que muestra un mapa antiguo titulado Descripcion de las Yndias del Mediodia, 1622
Descripcion de las Yndias del Mediodia, 1622

Imperios, censura y rivalidad en la circulación de mapas y conocimientos geográficos

El detalle de América del Planisferio de Cantino (1502). Muestra las costas conocidas en esa época, reflejando los descubrimientos geográficos realizados a finales del siglo XV y principios del XVI
América, detalle del Planisferio de Cantino 1502.

El conocimiento pormenorizado de los territorios "descubiertos" y conquistados en América por españoles y portugueses fue crucial para las coronas ibéricas. De hecho, el control de territorios y conocimientos geográficos eran dos caras de la misma moneda: tanto España como Portugal hicieron lo posible para mantener en secreto mapas e informes que dieran detalles de las rutas marítimas, del acceso a costas o cualquier otra información geográfica detallada sobre las regiones conquistadas.

Censura real

Francia, Inglaterra y Holanda, potencias enemigas de España y Portugal, no escatimaron esfuerzos para romper el control ibérico sobre las rutas comerciales del Atlántico y el mar Caribe. Por ello buscaron siempre obtener copias y originales de las cartas de marear españolas y portuguesas. 

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Americae sive Quartae Orbis Partis Nova et Exactissima Descriptio, Diego Gutiérrez 1562. (Detalle del escudo de armas de la corona portuguesa).

De hecho, durante los siglos XVI, XVII y XVIII fueron comunes episodios espectaculares y encubiertos de robos y tráfico de mapas. El llamado Planisferio de Cantino (1502), por ejemplo, es una copia clandestina de un manuscrito original de la corte de Manoel I, rey de Portugal, obtenido por Alberto Cantino, diplomático en Lisboa al servicio de un príncipe italiano interesado en conocer los nuevos descubrimientos ibéricos. 

El Planisferio de Cantino, de autor desconocido, no sólo registra los conocimientos geográficos imperiales portugueses sino que también expone la posición de Lisboa frente a la ubicación de la famosa línea del Tratado de Tordesillas. De hecho, la Casa de Contratación en Sevilla y la Casa da Mina en Portugal eran las instituciones encargadas de sistematizar y controlar los conocimientos geográficos de los imperios ibéricos y de mantener actualizado el Padrón Real, registro oficial de los territorios conquistados y administrados por las coronas ibéricas. 

No obstante, los controles impuestos, múltiples mapas de las regiones descubiertas y conquistadas por españoles o portugueses (incluyendo territorios de la actual Colombia, como el estratégico puerto de Cartagena) fueron publicados en Holanda, Francia, Italia e Inglaterra entre los siglos XVI y XVIII con base en información ibérica restringida. 

La creciente impresión de mapas que tuvo lugar en distintas ciudades europeas da cuenta de lo lucrativo que era el tráfico y comercio de mapas desde principios del siglo XVI y del papel jugado por la difusión de conocimientos sobre el Nuevo Mundo en el impulso de la cultura impresa. 

No deja de resultar sorprendente el hecho de que se publicaran pocos mapas españoles sobre América entre los siglos XVI y XVIII. Los que sí fueron publicados debieron antes pasar la censura impuesta por las autoridades de la corona. Este es el caso de Americae sive Quartae Orbis Partis Nova et Exactissima Descriptio, de Diego Gutierrez (1562), y la Geografía General de Indias de Juan Lopéz de Velasco (1574), que más tarde serviría para contribuir la serie de mapas incluidos por Antonio de Herrera y Tordesillas en su Descripción de las Indias Occidentales (1601) y en algunas ediciones de sus Décadas (1601-1615), que incluye la Descripción de la Audiencia del Nuevo Reino y la Descripción de la Audiencia de Panamá (1601) o incluso mapas mucho más tardíos como el Mapa Geográfico de América Meridional de Juan de La Cruz Cano y Olmedillas (1775). Las razones para incluir estos mapas no están relacionadas a los tratados fronterizos entre España y Portugal, como veremos más adelante. 

Documentos relacionados 

  • "Planisferio de Cantino" - 1502. Biblioteca Estense Universitaria, Modena. 

El planisferio de Cantino presenta los recientes descubrimientos portugueses. Es una copia clandestina del “padrão real” de Casa da Mina llevada a Italia en 1502 por Alberto Cantino, un espía del duque de Ferrara, que había ganado la confianza del rey portugués Manuel I. El mapa expone la versión portuguesa de la famosa línea del Tratado de Tordesillas (1493) con la cual el papa Alejandro VI repartió las tierras y los océanos del Nuevo Mundo entre Portugal y España. El planisferio de Cantino se encuentra en la Biblioteca Estense de Módena, Italia, donde fue guardado desde 1868. 

  • "Americae sive Quartae Orbis Partis Nova et Exactissima Descriptio" - Diego Gutiérrez, 1554. Biblioteca Digital Mundial. 

La Corona española encargó a la Casa de Contratación la elaboración de un mapa de América. La finalidad del mapa era reafirmar las demandas españolas de los territorios del nuevo mundo contra las demandas de sus rivales, Portugal y Francia. España reclamaba todas las tierras al sur del trópico de Cáncer, que se muestra de manera destacada. El mapa fue grabado en Amberes por Hieronymus Cock y se sabe de la existencia de dos copias: una perteneciente a la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, que se encuentra disponible en la Biblioteca Digital Mundial. 

  • "Geografía general de Indias" - Juan López de Velasco, 1574. John Carter Brown Library. 

La obra presenta: […] los límites y términos de las Indias; de su primera población y descubrimiento; de la disposición de las tierras, de la etnografía, fauna y flora, y del gobierno temporal y espiritual implantados por los españoles. La comunicación de la Península con las regiones en que las Indias […] los derroteros náuticos, la composición de las flotas y el orden que obedecían […] la descripción hidrográfica y topográfica por audiencias, provincias, adelantamientos, pueblos, puertos. En la actualidad se conserva una copia manuscrita de los mapas originales, disponibles en la John Carter Brown Library. 

  • "Descripción de las Indias Occidentales e historia general de los hechos de los castellanos en las Islas y Tierra Firme del mar Océano que llaman Indias Occidentales" - Antonio Herrera y Tordesillas, Madrid, Imprenta Real, 1601. John Carter Brown Library. 

La primera parte de la obra recoge elementos de la obra de López de Velazco, el resto se centra en narrar los acontecimientos vividos por los españoles durante la Conquista. Incorporó muchos relatos cuyos originales no fueron publicados o se han perdido. Además de incluir datos relevantes sobre los habitantes de América y sus costumbres, la obra ayudó a difundir la visión oficial de cada una de las provincias y audiencias del territorio imperial español. Debido al interés generado, fue rápidamente traducida al latín, francés, alemán, holandés e inglés. Una copia de la versión holandesa se encuentra disponible en el archivo digital de la John Carter Brown Library. 

  • "Descripción de la Audiencia de Quito" - Antonio Herrera y Tordesillas, Madrid, Imprenta Real, 1601. John Carter Brown Library. 

Los mapas de las audiencias que publica Herrera en su obra Décadas contienen únicamente los nombres de las principales ciudades fundadas por los españoles y el curso de los ríos principales. Cabe preguntarnos si la falta de otros detalles (por ejemplo coordenadas, relieve, caminos, etc.) es producto de una falta de conocimiento de las regiones por parte de Herrera o si manifiesta, más bien, la censura impuesta por las autoridades de Sevilla. El conjunto de mapas de Herrera se encuentra en el archivo digital de la John Carter Brown Library. 

  • "Descripción de la Audiencia de Panamá" - Antonio Herrera y Tordesillas, Madrid, Imprenta Real, 1601. John Carter Brown Library. 
  • "Descripción de la Audiencia del Nuevo Reino" - Antonio Herrera y Tordesillas, Madrid, Imprenta Real, 1622.

El siglo dorado de la cartografía holandesa

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Detalle de la portada del: Theatrum orbis terrarum sive atlas novus inquo tabulae et descriptiones omnium regionum. Williem Janszoon Blaeu 1629.

A lo largo del siglo XVII, las llamadas Provincias Unidas, o la República de los Siete Países Bajos Unidos, se constituyeron en las principales rivales comerciales, marítimas y coloniales de las coronas española y portuguesa. Durante el mismo siglo, las ciudades de los Países Bajos también desarrollaron los talleres de impresión de mapas más activos y prestigiosos de Europa. 

Uno de los cartógrafos más reconocidos de la llamada "edad dorada holandesa" fue Willem Janszoon Blaeu (1571-1638), alumno del famoso astrónomo danés Tycho Brahe, fundador de uno de los talleres cartográficos más importantes de la época y autor, junto a su hijo, de una de las series de atlas más influyentes del momento: Theatrum orbis terrarum sive atlas novus in quo tabulae et descriptiones omnium regionum (1635-1658). 

La autoridad de los atlas de Bleau se derivaba en parte del hecho de que él tuviera acceso privilegiado a diversos materiales geográficos y cartográficos de la poderosa Compañía Holandesa de las Indias Orientales, encargada del lucrativo negocio de la exploración comercial en el sur de África y Asia. Como jefe hidrógrafo de la Compañía, Blaeu pudo copiar y difundir en sus atlas los mapas de América creados por su homólogo Hessel Gerritsz en 1625, cartógrafo de la otra empresa mercante de los Países Bajos, la también poderosa Compañía Holandesa de Indias Occidentales, encargada de monopolizar el comercio de esclavos entre África y América, y de coordinar los ataques y capturas a las flotas españolas. 

Es necesario resaltar que los mapas de América elaborados por Gerritsz y difundidos por Bleau incluyeron información que Herrera omite en sus mapas de las Audiencias el mapa Terra Firma Et Novum Regnum Granatense Et Popayan (1635), que Bleau copió a Gerritsz, se basa en los mapas de las Audiencias de Tierra Firme, Nueva Granada y Quito de Herrera, pero incluye también escala, coordenadas, rosa de los vientos, relieve, así como un mayor número de nombres de lugares (o toponimias) al interior del territorio y en las costas. El mapa también incluye las islas de Aruba y Curazao, conquistadas en 1634 por la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales. Según las autoridades españolas, estas islas sirvieron de refugio a piratas y contrabandistas. 

El prestigio y la autoridad del atlas de Bleau probablemente explique el hecho de que el mapa de Tierra Firme, Nuevo Reino de Granada y Popayán de Gerritsz siguiera siendo reproducido hasta principios del siglo XVIII, casi sin modificaciones, en la mayoría de atlas y mapas posteriores de otros impresores europeos. Esto se evidencia en el mapa Terre Ferme, Nouvelle Grenade et Popayan, dans L'Amerique del también holandés Pierre Vander Aa (1714), en el que simplemente se cambia el cartucho original de los mapas por nuevas ilustraciones y decorados en los que el nuevo impresor se da crédito como autor del mapa, reproduciendo una práctica de imitación cartográfica muy difundida en la época. 

Documentos relacionados 

  • Theatrum orbis terrarum sive atlas novus inquo tabulae et descriptiones omnium regionum - Willem Janszoon Blaeu, Amsterdam, 1662-1667. Biblioteca Digital Hispánica. 

Es un atlas mundial que sintetiza los criterios científicos y estéticos del siglo XVII. Concebido por Williem Blaeu y terminado por su hijo Joan Blaeu, y conocido como Atlas Maior (1662-1667), es considerada como la obra cumbre de la edad de oro de la cartografía holandesa. Existe una copia digital completa de este atlas en el Archivo Regional de Leiden. 

  • "Terra Firma et Novum Regnum Granatense et Popayan" - Willem Janszoon Blaeu, Amsterdam, 1635. 

El mapa sobre territorios de la actual Colombia fue originalmente elaborado por Hessel Guerritsz, pero fue ampliamente difundido por Blaeu en sus atlas. Continuó siendo reproducido casi sin modificaciones en la mayoría de los atlas y mapas posteriores de otros impresores europeos, aún hasta principios del siglo XVIII. Incluye regiones de Tierra Firme, Nuevo Reino de Granada y Popayán, ubica ciudades, provincias, pueblos de indios, iglesias, cabildos, capitanías, puertos, ríos y cordilleras. Interesantemente, incluye islas como Aruba, Curazao y Bonaire, que en el año de 1634 fueron colonizados por la Compañía Oriental de Indias. 

  • "Terre Ferme Nouvelle Grenade et Popayan, dans L´Amerique" - Pierra Vander Aa, 1714. 

En 1714, Pierre Vander Aa, cartógrafo holandés, imprimió una nueva versión del mapa de Gerritsz publicado por Blaeu ochenta años antes. Se trata del mismo mapa pero con un nuevo cartucho que ilustra un puerto y un arco de piedra con figuras alegóricas que contiene una escena de pastores con ganado en un abrevadero, así como una dedicatoria de autoría que nombra al pueblo de Leiden, en el lugar donde en el mapa de Bleau se acreditaba la autoría del mapa (sin mencionar a Gerritsz). Las otras diferencias tienen que ver con cambios sutiles de grafismo y adiciones pequeñas de toponimia. Disponible en la mapoteca digital de la Universidad de Alabama. 

  • "Terra Firma et Novum Regnum Granatense et Popayan" - Jacob Van Meurs, Amsterdam, 1671.

Los mapas de Cartagena

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Detalle del mapa en donde se muestra Cartagena Amurrallada: Ville de carthagene dans l´Amerique Méridionale, Jaques Nicolas Bellin (1764).

En contraste con los relativamente pocos mapas publicados sobre el Nuevo Reino de Granada, a lo largo de los siglos XVII y XVIII se imprimieron y reprodujeron un sinnúmero de adaptaciones diferentes de mapas sobre Cartagena de Indias. Estos mapas eran cada vez más actualizados y presentaban información detallada de sus defensas, vías de acceso y características de interés del entorno terrestre y marítimo. 

De hecho, Cartagena ocupa un lugar clave en la historia de la cartografía del continente, particularmente en los periodos de mayor confrontación entre España y sus rivales europeos, y en relación directa con los episodios de piratería. La ciudad, por cierto, fue objeto de numerosos intentos de saqueos, como el de sir Francis Drake en 1586, el del corsario barón Jean de Pointis en 1697 (que dejó la cuidad devastada casi por una década) y la expedición del almirante Edward Vernon en 1741, quien con una flota de más de 180 barcos y 22.000 hombres sufrió una de las derrotas navales más importante de la historia militar moderna.

El Plan Desvilles Forts, Port, Rade et Envinon De Catagene de Nicolas de Fer del año 1700 y el Plan de la Baye de Carthagene des Indes de D'Anville (1730), por ejemplo, incluyen información de los fuertes y castillos, posiciones elevadas del terreno, zonas cenagosas, zonas cultivadas, ríos, caminos que comunican a la ciudad, datos de profundidad de la bahía, y bancos de arena, entre otros. Otros ejemplos de mapas diferentes sobre Cartagena son: Plan van de Haven van Carthagena del holandés Isaac Tirion (circa 1760), A Map of the Port of Cartagena de Michelot & Bremond (1762), Ville de Cartagene dans l'Amérique Méridionale de Jacques Nicolás Bellin (1764), Piano della citta, e sobborghi di Cartagena de Vanni Violante (1777). 

Documentos relacionados

  • "Franciscus Draco Carthagenam Civitatem Expugnat" - Theodor de Bry, Frankfurt, 1599. 
  • "Plan de la Ville et Rade de Cartagene et de ses Forts" - Pierre Lepautre, París, 1698. 
  • "Plan du Port de la Ville et des Forteresses de Carthagene" - Covens et Mortier, Amsterdam, 1741. 
  • "Plano del Puerto de Cartagena de Indias" - En: A Complete Historical, Chronological, and Geographical American Atlas, Being a Guide to the History of North and South America, and the West Indies, H.C. Carey & I. Lea, Filadelfia, 1822. 
  • "Cartagena" - Jacob Van Meurs, Amsterdam, 1671. 
  • "Isola e Citta di Cartagena nell America" - Vincenzo Coronelli, Venecia, 1696. 
  • "Plan of the Harbour Town and Forts of Cartagena" - Samuel Harding, Londres, 1740. 
  • "Plan des Villes, Forts, Port, Rade et environs de Cartagene" - Nicolas de Fer, París, 1700. 
  • "Plan van de haven van Carthagena" - Isaak Tirion, Amsterdam, 1765. 
  • "A Plan of the Harbor of Carthagena" - Thomas Jeffreys, Londres, 1766. 
  • "Plan de la Ville de Carthagene des Indes" - Jacques Nicolas Bellin, París, 1756.

Dos documentos trascendentes para el futuro de América

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Detalle de la isla de Angostura (Mapa Geográfico de America Meridional, de Juan de la Cruz Cano y Olmedilla), 1775.

El temor, en las autoridades españolas, de perder el control de información geográfica estratégica fue permanente y se mantuvo hasta finales de la Colonia. Dos últimos ejemplos de finales del siglo XVIII ilustran esto: la restricción a la circulación fuera de España del Diccionario Geográfico de América (1785-89) de José Alcedo y la retirada del mercado del Mapa Geográfico de America Meridional de Juan de la Cruz Cano y Olmedilla (1775). Ambos documentos exponen información bastante completa sobre las colonias españolas, motivo por el cual fueron retirados de circulación. La actitud de la Corona frente a la obra de Cano y Alcedo evidencian la estrecha relación entre poder e información en la época colonial. 

Documentos relacionados 

  • "Diccionario geográfico-histórico de las Indias Occidentales, ó, América es á saber de los reynos del Perú, Nueva España, Tierra Firme, Chile, y Nuevo Reyno de Granada" - Antonio de Alcedo, Madrid, En la Imprenta de Benito Cano, 1785-1789. 

Inspirado en la obra del padre Giovanni Coletti, Dizionario de l´America meridionale (Venecia, 1771), Alcedo compuso su Diccionario de las Indias Occidentales con base en sus cuarenta años de viajes y observaciones por gran parte de América y las noticias y papeles que le facilitó su padre, quien ejerció importantes cargos en Quito y Panamá. Alcedo afirma haber utilizado más de 300 libros sobre las Indias, con los que compuso una Biblioteca Americana. La obra se vendió muy bien. Tanto, que su éxito inquietó al gobierno por la gran abundancia de las noticias que facilitaba. Aunque se prohibió su circulación y exportación al extranjero, se difundió ampliamente y fue traducido al inglés.

La amenaza del "Mapa geográfico de América Meridional"

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Busto de Cristóbal Colón, detalle (Mapa Geográfico de América Meridional, 1775) 

El Mapa Geografico de America Meridional (1775) de Juan De La Cruz Cano y Olmedilla de Juan de la Cruz Cano y Olmedilla fue elaborado por encargo del ministro de Estado, marqués de Grimaldi. Para la elaboración, Cano y Olmedilla recopiló, sistematizó y verificó mapas de la Secretaría de Estado, del Consejo de Indias y todas aquellas fuentes que pudo obtener de autores españoles o extranjeros con el fin de lograr el mayor detalle posible acerca de América del Sur. Después de una década de trabajo en la que el cartógrafo madrileño invirtió buena parte de sus fondos y de su prestigio para cumplir con la misión, se imprimieron las primeras copias del mapa que medía 1,76 metros de ancho por 2,16 metros de alto, y tenía una escala 1:5.000.000.

Argumentando mala calidad, se prohibió su impresión. La excusa oficial argumentaba errores en topónimos, caminos, rutas y ríos. La realidad era que las autoridades españolas consideraron que los contenidos del mapa afectaban desfavorablemente a los intereses nacionales para la negociación del Tratado de San Ildefonso firmado con Portugal en 1777 para resolver disputas fronterizas. Contenía descubrimientos geográficos recientes que contradecían los supuestos en los que se basaba parte de los argumentos de negociación española, y por ello fue desvirtuado y ocultado a los negociadores portugueses. De hecho, por orden del conde de Floridablanca, firmante del tratado a nombre de España, fueron recogidos todos los ejemplares distribuidos y secuestradas las planchas de impresión. 

La censura fue devastadora para Cruz Cano quien, arruinado y desacreditado como cartógrafo, se sumió en una profunda depresión que lo llevó a la muerte. Floridablanca autorizó el pago de una pequeña indemnización de 750 reales a la familia de Cano y Olmedilla. 

Pese a la censura oficial, el mapa de Cano y Olmedilla tuvo una difusión internacional importante debido a que en 1786, el embajador americano en París, Thomas Jefferson, consiguió una copia que envió al grabador inglés William Faden, quien lo reprodujo en Londres en 1799, en 16 hojas ensamblables. 

Figuras de altísimo prestigio científico como Alexander von Humboldt consideraron que el mapa de Cano de Olmedilla era el mejor que había en esta época sobre Suramérica. La reproducción de Faden fue utilizada por muchos otros cartógrafos europeos y norteamericanos como una de las mejores fuentes disponibles. Probablemente fue mediante impresiones inglesas que algunos suramericanos tuvieron acceso al mejor mapa español de Suramérica. En España, la difusión del mapa de Faden sólo fue autorizada hasta 1802, después de una inspección realizada por Francisco Requena, que confirmó la validez del mismo. 

Los principios definidos en los tratados de Madrid de 1750 y San Ildefonso en 1777 resultarían fundamentales para la posterior historia diplomática sudamericana. Con base en ellos se estableció el principio de Uti Possidetis, usado por las repúblicas nacidas de los procesos de independencia para definir sus fronteras y para reclamar derechos de soberanía y de navegación sobre ríos limítrofes. Las incertidumbres geográficas de estos tratados resultarían críticas a lo largo del siglo XIX y XX, pues gran parte de las zonas demarcadas no eran lugares concretos sino líneas imaginarias que atravesaban vastas cuencas hidrográficas casi totalmente desconocidas para los ibéricos, particularmente en la región amazónica. 

Documentos relacionados 

  • "Tratado preliminar sobre los límites de los países pertenecientes en América Meridional a las coronas de España y Portugal... [Tratado de San Ildefonso]" - Madrid, Imprenta Real de la Gazeta, 1777. 
  • "Mapa Geográfico de América Meridional" - Juan de la Cruz Cano y Olmedilla, 1775. Biblioteca Nacional de Portugal. 

Este mapa, considerado el más importante de Suramérica en su momento, fue censurado en relación del Tratado de San Idelfonso. Es de sumo interés debido a su riqueza iconográfica. Destacan el anagrama del rey Carlos III, rodeado por los escudos de Castilla y León unidos por le Toisón de Oro, las alegorías de América y Europa, una columna con el busto de Colón y angelotes con los escudos de las principales ciudades sudamericanas. También presenta planos detallados del sitio de la Angostura y del puerto del Callao. En la parte inferior contiene "Advertencias para la inteligencia de este mapa" con datos de los meridianos de referencia, procedimientos, para la elaboración del mapa y cálculos para el trazado de posibles líneas de demarcación. Existen varias copias digitales incluyendo la de la Biblioteca Digital de Harvard, la Biblioteca Nacional de Portugal y la Biblioteca Digital Hispánica. 

  • "Mapa Geográfico de América Meridional" - William Faden, Londres, 1799. David Ramsey Map Collection. 

Este mapa es la famosa copia inglesa del original de Juan de la Cruz Cano y Olmedilla censurado por la corona española, pues según esta, los datos del mapa favorecían las aspiraciones de Portugal, por lo cual se ordenó suspender la impresión y recoger los ejemplares distribuidos del mismo. En la versión inglesa se lee: "Este mapa de los dominios españoles y portugueses en América meridional es una copia literal y exacta de un mapa español muy raro. Publicado por William Faden, geógrafo del rey y del príncipe de Gales". Existe una copia digital en la colección de David Rumsey.

Gobierno colonial ilustrado: las ciencias naturales y los intereses políticos y económicos de la Corona española

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Cartucho del Plan Geográfico del Virreinato de Santafé, incluye el retrato de Moreno y Escandón.

Hasta finales de la Colonia, las autoridades españolas mantuvieron el temor de perder control de información geográfica estratégica sobre América. Sin embargo, la necesidad de modernizar el Estado español –que se encontraba en una situación crítica–, de garantizar la defensa de sus posesiones ultramarinas y de incrementar los recursos procedentes de las colonias americanas, implicaron también la apertura de la Corona española a los avances científicos, tecnológicos y militares de sus rivales europeos: a lo largo del siglo XVIII, la Corona española incrementó el contrato de expertos extranjeros y financió la educación de oficiales y militares en Francia y otros países europeos. 

En algunos casos, la Corona española también consintió la realización de viajes de exploración científicos no españoles hacia América, como la Expedición Geodésica al Virreinato del Perú (1735-1744), organizada por la Academia de las Ciencias de París, que buscaba resolver una de las principales polémicas científicas del siglo XVIII. La Corona española supervisaría el trabajo geográfico y astronómico de los viajeros franceses mediante la participación de dos jóvenes militares españoles: Jorge Juan (1713 - 1773) y Antonio de Ulloa (1716 - 1795), quienes estarían encargados también de informar al rey sobre la calidad de la gestión de las autoridades coloniales locales. 

España financió ambiciosos y costosos proyectos de exploración de las colonias que no sólo tendrían como fin un conocimiento más preciso del territorio y de su gobierno, sino de todos sus recursos naturales potencialmente explotables y comerciables por parte de las colonias como plantas medicinales y riquezas minerales aun no explotadas. Este es el caso de la Real Expedición Botánica de José Celestino Mutis (1732-1808), con la cual después de 34 años de trabajos se logró catalogar más de 20.000 plantas y 7.000 animales, dibujar cerca de 6.000 láminas de flora de la Nueva Granada y producir diversos trabajos sobre geografía, geología y mineralogía. 

Las reformas tendientes a reactivar la economía, al saneamiento de las finanzas y el fortalecimiento de la administración centralizada que promulgaba la dinastía Borbónica, implicaban esfuerzos por eliminar la corrupción de las autoridades imperiales y el conocimiento sistemático del número de súbditos y su capacidad económica. Para lo cual serían fundamentales los censos, las estadísticas y el control sobre la salud de los habitantes. 

La convicción sobre la importancia del conocimiento geográfico para un buen gobierno y para la prosperidad del imperio era manifiesta entre las autoridades coloniales ilustradas de finales del siglo XVIII. Los estudios de corte geográfico eran ideales para compilar y ordenar toda esta información y denunciar las situaciones de abandono y desidia en el gobierno colonial, como se observa en la obra del sacerdote jesuita Antonio Julián, La perla de la América, que describe la situación general de la provincia de Santa Marta, así mismo incluye un Mapa del Puerto de Santa Marta en donde describe el emblemático Morro, dos fuertes en cada una de las entradas del puerto, relieves y una descripción de la ciudad indicando la casa de Aduanas, la cual depositaba todos los recursos de la provincia y al mismo tiempo contenía la actividad comercial de la ciudad, como: productos agrícolas, oro y plata. 

Para los burócratas ilustrados de finales de la Colonia, la búsqueda del progreso de los conocimientos científicos y geográficos, la buena administración fiscal y territorial y el fortalecimiento de la autoridad del rey eran dimensiones interconectadas del mismo proyecto imperial, tal y como se puede observar los contenidos del Plan Geográfico del Virreinato de Santafé de Bogotá, mandado a realizar por el Virrey Pedro Messía de la Cerda (1700-1783).

Expediciones científicas del siglo XVIII

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Miembros de la expedición geodésica, realizando mediciones en las montañas de Urabamba (actual Perú), 1745)

Hasta finales de la Colonia las autoridades españolas mantuvieron el temor de perder control de información geográfica estratégica sobre América. Sin embargo, la necesidad de modernizar el Estado español, de garantizar la defensa de sus posesiones ultramarinas y de incrementar los recursos procedentes de las colonias americanas implicaron también la apertura de la Corona española a los avances científicos y militares de sus rivales europeos. 

A lo largo del siglo XVIII la Corona española incrementó el contrato de expertos extranjeros y financió la educación de militares y oficiales en Francia y otros países europeos. España financió también ambiciosos y costosos proyectos de exploración que no sólo tendrían como fin un conocimiento más preciso del territorio sino de todos sus recursos naturales y comerciales, como la Real Expedición Botánica de José Celestino Mutis. 

En algunos casos, la Corona española aceptó viajes de científicos europeos no españoles hacia América, como la expedición Geodésica al Virreinato del Perú (1735-1744), organizada por la Academia de las Ciencias de París, que buscaba resolver una de las principales polémicas científicas del siglo XVIII. La Corona española supervisaría el trabajo de los franceses mediante la participación de dos jóvenes militares españoles: Jorge Juan (1713 - 1773) y Antonio de Ulloa (1716 - 1795).

Expedición Geodésica al Virreinato del Perú

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Busto de Charles Marie de La Condamine en: Relation abrégée d´un voyage fait dans l´interieur de l´Amerique Meridional, 1745.

La Expedición Geodésica al Virreinato de Perú se llevó a cabo para resolver la querella científica que afrentaba a ingleses seguidores de Newton, que estimaban que la Tierra estaba aplanada por los Polos, y a los franceses partidarios de Cassini, que la consideraban achatada por el Ecuador. 

Felipe V de España apoyó la empresa que buscaba resolver la querella considerando sus efectos prácticos, los lazos familiares que lo unían con su sobrino Luis XV, rey de Francia, y la alianza política y militar que mantenían Francia y España desde 1713 para combatir a Austria, Holanda y Portugal en el continente, y a la poderosa Inglaterra en los mares para contener su participación en el comercio americano. 

La expedición, que duró diez años, debía realizar mediciones trianguladas desde las montañas más altas del actual Ecuador y contrastarlas con las mediciones realizadas en Laponia, al extremo norte de Europa, para así determinar la verdadera forma del planeta. Luego de ocho años de duración, y de grandes tensiones y conflictos internos que estuvieron a punto de comprometer el trabajo, la expedición terminó convirtiéndose en uno de los experimentos científicos más publicitados de la época. 

En efecto, el francés Charles Marie de la Condamine (1701-1774) publicó varias obras con los resultados de la expedición y otros resultados obtenidos durante su viaje a Suramérica, como el famoso texto Relation abrégée d´un voyage fait dans linterieur de l´Amerique Meridionale, (1745). El explorador narra su experiencia de viaje por la región amazónica tras las mediciones en los Andes. Este documento incluyó el mapa Carte Du Cours Du Marañon Ou De La Grande Riviere Des Amazones, que esclareció muchas incógnitas geográficas vigentes en la cartografía europea de la época, como la conexión entre los ríos Orinoco y Amazonas. Estas incógnitas aparecen registradas en los principales mapas de principios del siglo XVIII, como La Terre Ferme et le Perou avec le Pays des Amazones et le Bresil dans l´Amerique Meridionale, el de Nicolás de Fer (1705) o la Tabula Americae specialis geographica de Homannianos Heredes (ca 1725), en los que se muestran unos países amazónicos desconocidos para los europeos. El mapa del río Amazonas de La Condamine de 1745 tuvo mucha influencia sobre los mapas posteriores de la región, como el Amerique Meridionale de 1748 de Jean Baptiste Bourguignon d’ Anville (1697-1782), considerado por muchos como el cartógrafo europeo más importante de la segunda mitad del siglo XVIII. 

En efecto, el francés Charles Marie de la Condamine (1701-1774) publicó varias obras con los resultados de la expedición y otros resultados obtenidos durante su viaje a Suramérica, como el famoso texto de 1745. En este, el explorador narra su experiencia de viaje por la región amazónica tras las mediciones en los Andes. 

Documentos relacionados 

  • "Relation abrégée d´un voyage fait dans l´interieur de l`Amerique Meridionale" - Charles Marie de la Condamine, París, Chez la Veuve Pissot, 1745. 
  • "Carte Du Cours Du Marañon Ou De La Grande Riviere Des Amazones" - Charles Marie de la Condamine, París, 1743. 
  • "La Terre Ferme et le Perou avec le Pays des Amazones et le Bresil, dans l’ Amerique Meridionale. Par N. de Fer Geographe du Monseignuer le Dauphin. Avec privilege du Roy 1705" - Nicolas de Fer, París, 1705. 
  • "Tabula Americae Specialis Geographica Regni Peru, Brasiliae, Terrae Firmae & Reg: Amazonum"- Guillaume de l´Isle (reeditado por Homann Erben), Nuremberg, 1764. 
  • "Typus geographicus Chili Paraguay freti Magellanici" - Guillaume de l´Isle (reeditado por Homann Erben), Nuremberg, 1733. Colección de Pablo Navas.
  • "Amerique Meridionale [hoja superior]" - Jean Baptiste Bourguignon d'Anville, París, 1748. 
  • "Amerique Meridionale [hoja del medio]" - Jean Baptiste Bourguignon d'Anville, París, 1748. 
  • "Amerique Meridionale [hoja inferior]"- Jean Baptiste Bourguignon d'Anville, París, 1748. 
  • "Journal de voyage fait par ordre du Roi à l'équateur servant d'introduction historique a la mesure des trois premiers degrés du meridien" - Charles Marie de la Condamine, París, Imprimerie Royale, 1751. 
  • "Lettre a Madame*** sur l'emeute populaire excitée en la Ville de Cuenca au Perou, le 29 d'aout 1739 : contre les acade'miciens des sciences, envoyés pour la mesure de la terre" - Charles Marie de la Condamine, París, 1746.

Dos espías geográficos: Jorge Juan y Antonio de Ulloa

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Las cuatro musas representadas en: La Navegación, La Trigonometria, La Fisica y La Astronomia en: Observaciones astronómicas y físicas hechas de orden de S. Mag. en los reinos del Perú. 1748.

La Corona española buscaba sacar provecho de las mediciones francesas principalmente a través de la presencia de dos jóvenes militares españoles, Jorge Juan (1713-1773) y Antonio de Ulloa (1716 - 1795), encargados de acompañar y supervisar a los científicos franceses en la expedición. 

Juan y Ulloa terminarían también siendo reconocidos como unas de las figuras más importantes de la ciencia en España en el siglo XVIII, y sus obras principales gozarían de enorme difusión en España y Europa; particularmente su Relacion historica del viage a la America Meridional. Observaciones astronomicas y phisicas hechas de orden de S.Mag. de 1748, que contienen numerosos mapas, planos, vistas e ilustraciones sobre diversos aspectos geográficos y humanos. 

De particular interés para la geografía y la historia de Suramérica resulta la obra Noticias americanas: entretenimientos físico-históricos sobre la América meridional, y la septentrional oriental, de Antonio de Ulloa (1772), que contiene una “comparación general de los territorios, climas y producciones en las tres especies vegetales, animales y minerales”, y así como múltiples descripciones de “los indios naturales de aquellos países, sus costumbres y sus usos”. Incluye información detallada sobre la actual Colombia, como el descubrimiento del platino en la provincia del Chocó, o los levantamientos cartográficos de Cartagena realizados por Juan y Ulloa en 1735 cuando aún esperaban la llegada a la ciudad amurallada de los científicos franceses para el inicio de la expedición en el actual Ecuador. 

Las labores realizadas por Juan y Ulloa no se limitaron a la supervisión de los franceses y al aprendizaje de sus herramientas y tecnologías, también incluyó labores de inteligencia de la Corona a las autoridades virreinales españolas. Se preparaban drásticas reformas para el Nuevo Mundo y la visita de Juan y Ulloa daría pie a un diagnóstico clave sobre la situación militar, administrativa, comercial y eclesiástica real de parte de los dominios españoles en América. El informe de carácter reservado, redactado por Juan y Ulloa, fue presentado a en 1747 al rey Fernando VI y sus colaboradores más cercanos. Sus contenidos probablemente no hubieran nunca salido a la luz pública si una versión no autorizada no se hubiera publicado en Londres en 1826 por David Barry, en el contexto de las independencias americanas. El título completo del documento impreso fue Noticias secretas de América sobre el estado naval, militar, y político de los reinos de Perú y provincias de Quito, costas de Nueva Granada y Chile. Gobierno y régimen particular de los pueblos de indios. Cruel opresión y extorsión de sus corregidores y curas: abusos escandalosos introducidos entre estos habitantes por los misioneros. Causas de su origen y motivos de su continuación por espacio de tres siglos. 

La publicación no autorizada de la obra sin duda contribuyó a legitimar los procesos independentistas, a facilitar el reconocimiento europeo de las nuevas repúblicas y a fortalecer la leyenda negra que desde entonces pesa sobre la obra colonizadora de España en América. En su contexto original, las denuncias presentadas en el documento sobre casos de desidia y abusos de las autoridades, de indisciplina de la vida militar, de contrabando y fraudes, de explotación de los indios, y de relajación en las autoridades religiosas no buscaban deslegitimar el dominio español sino identificar problemas que requerían de la introducción de reformas políticas, administrativas, eclesiásticas y militares para fortalecer la autoridad Real en el Nuevo Mundo.

Documentos relacionados 

  • "Noticias americanas: entretenimientos físico-históricos sobre la América meridional" - Antonio de Ulloa, Madrid, en la imprenta de Don Francisco Manuel de Mena, 1772. 
  • "Observaciones astronomicas, Y phisicas hechas de orden de S. Mag. en los Reynos del Perú: de las quales se deduce la figura y magnitud de la tierra" - Jorge Juan y Antonio de Ulloa, Madrid, por Juan de Zuñiga, 1748.

Burocracia ilustrada: “Plan Geográfico del virreynato de Santa Fe de Bogotá”

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Vista de Bogotá, detalle del Plan Geográfico del Virreynato de Santa Fe.

La convicción sobre la importancia del conocimiento geográfico para el buen gobierno y la prosperidad de los imperios fueron temas centrales entre la alta burocracia colonial de finales del siglo XVIII, tal y como se puede observar en el mapa Plan Geográfico del Virreinato de Santafé de Bogotá (1772), levantado por Francisco Antonio Moreno y Escandón (1736-1792), dibujado por José Aparicio Morata, bajo mandato del Virrey Pedro Messía de la Cerda (1700-1783). Este virrey es recordado, entre otras cosas, por el incremento de las reales rentas, las campañas militares contra los indios chimilas y guajiros, la ejecución de la orden de expulsión de los jesuitas del reino y el establecimiento de mecanismos para administrar los bienes que les fueron confiscados. 

Este mapa es un documento excepcional para comprender los esfuerzos desplegados por el círculo cercano al virrey por implementar una organización territorial, administrativa y fiscal más eficiente en la colonia mediante la tenencia de información actualizada sobre el territorio, los recursos naturales y el control de poblaciones. 

En 1770, el virrey había solicitado a los diversos funcionarios locales del Nuevo Reino elaborar informes detallados sobre la situación de cada región, y aunque no muchos de los funcionarios respondieron a tiempo ni con suficiente pormenor, la información recolectada sirvió de base a Moreno y Escandón, criollo y alto funcionario colonial, para elaborar un extenso informe titulado Estado del Virreinato de Santa Fe, Nuevo Reino de Granada, que describía todas las regiones del virreinato e incluía múltiples sugerencias para resolver asuntos de gobierno. 

El mapa hacía parte de este informe, sintetizando sus resultados generales en forma de notas anexas que resaltaban aspectos históricos, administrativos, fiscales, militares y económicos del virreinato. El título completo del mapa es muy diciente de las preocupaciones de gobierno que animaron su elaboración: Plan Geográfico del Virreinato de Santafé de Bogotá Nuevo Reyno de Granada, que manifiesta su demarcación territorial, islas, ríos principales, provincias y plazas de armas; lo que ocupan indios bárbaros y naciones extranjeras; demostrando los confines de los dos Reynos de Lima y México, y establecimientos de Portugal, sus lindantes; con notas historiales del ingreso anual de sus rentas reales, y noticias relativas a su actual estado civil, político y militar. 

Aún está pendiente un análisis a fondo del contexto específico de elaboración del mapa, de sus contenidos y de sus implicaciones en términos de relaciones de poder y conocimiento. En particular es necesario indagar con detenimiento las relaciones entre el contenido y las actividades en las que estaba involucrado un personaje como Moreno y Escandón: hijo de español y de criolla, formado en derecho y teología por los jesuitas, ascendió rápidamente en la burocracia colonial, participando en el cumplimiento de ordenanzas reales como de la expulsión de los jesuitas o la implementación de medidas fiscales que motivaron la rebelión de los comuneros (1780-1781). 

Sus responsabilidades frente a la Corona incluyeron, a la vez, la de protector de indios y la de impulsor de los proyectos de liquidación de los resguardos indígenas del oriente, entre otros cargos delicados como fiscal del crimen, fiscal de lo civil y juez conservador de aguardientes. Las implicaciones de su participación en la elaboración del único mapa total del virreinato (conocido a la fecha), producido por las máximas autoridades coloniales del país, es un asunto de importancia que merece mayor investigación. 

Documentos relacionados 

  • "Plan Geográfico del Virreinato de Santafé de Bogotá" - Levantado por Francisco Antonio Moreno y Escandón y dibujado por José Aparicio Morata, 1772. 

La geografía y la cartografía reúnen para los burócratas ilustrados un conjunto superior de conocimientos para el “buen gobierno” del imperio y el mejor control del espacio y de la naturaleza. En el cartucho se ve un alto funcionario real (probablemente el virrey por su vestimenta afrancesada y su postura en una silla de una oficina), observando un mapa de la Nueva Granada, con la ayuda de una figura angelical alegórica de la razón, y rodeado por un globo terráqueo y diversos documentos y mapas, en los que se alcanza a leer “carta del Orinoco”, “carta de Maldonado”, “provincia de Quito”, “Condamine”, entre otros; todo rodeado de una iconografía que resalta el poder del monarca, máxima autoridad, ante cuya figura se postra una figura alegórica de la Iglesia católica. Es de resaltar igualmente que el mapa incluye una vista panorámica de la capital del virreinato, en la que se destacan veintiséis lugares centrales de la autoridad civil y religiosa colonial como la Plaza Mayor, la Real Audiencia, la catedral, el Colegio del Rosario, el hospital San Juan de Dios, los molinos de pólvora, los conventos, monasterios, etc. 

Es importante señalar que el mapa original desapareció junto con otra documentación irrecuperable en los acontecimientos del 9 de abril en Bogotá a causa de un incendio en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, y que la existencia de reproducciones se debe a la iniciativa de Germán Arciniegas, quien solicitó la creación de una copia facsimilar del mapa en 1936, con ocasión de la fundación del Instituto Geográfico Agustín Codazzi.

Denuncias de abandono y corrupción: la perla de América

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Detalle de Plan de la baye et ville de Sainte Marthe.

Juan y Ulloa no fueron los únicos funcionarios que denunciaron problemas de corrupción y desidia en la administración española de América. La perla de la América, provincia de Santa Marta: reconocida, observada, y expuesta en discursos históricos (Madrid, 1787), del sacerdote jesuita catalán Antonio Julián, es otro ejemplo interesante de la geografía ilustrada, utilizada, tal y como anuncia el subtítulo de la obra, para "mayor bien de la Católica Monarquía, fomento del comercio de España, y de todo el Nuevo Reino de Granada, e incremento de la Christiana religión entre las naciones bárbaras, que subsisten todavía rebeldes en la Provincia". 

Antonio Julián (1722-1790) llegó al Nuevo Reino de Granada en 1749 para iniciar una misión y convertir a los guajiros. Aunque la misión no se fundó, Julián recorrió la zona varias veces antes de trasladarse en 1759 a Bogotá, donde fue profesor de la Universidad Javeriana hasta 1767, cuando fue expulsado con todos los demás miembros de su orden. Julián se fue a Roma, como la mayoría de ellos, y se dedicó al estudio y la escritura hasta que murió en 1790. A pesar de la expulsión, Julián elaboró una descripción detallada de la provincia de Santa Marta, sus recursos naturales, sus habitantes, su economía y política: Mi asunto es descubrir las riquezas y ramos de comercio que están escondidos en esta Provincia; dar noticia de las Naciones bárbaras, que por rebeldes a la Religión y la Corona, necesitan todavía de Christiana conquista; insinuar algunos proyectos de hombres sabios prácticos y zelosos, para reducir aquellos Indios gentiles, y pacificar así la Provincia; y […] mostrar las diversas vías, puertos de mar, y ríos por donde puede promoverse el comercio de España con la Provincia, y con todo el Nuevo Reyno. […] El fin que me propuse es el fomento de aquella Provincia tan preciosa, el atajar que los extranjeros se lleven sus riquezas, que la perviertan con sus execrables máximas, y todos los días hagan mas inconquistables a los Indios barbaros, proveyéndoles de esclavos y armas de fuego, imbuyéndolos en depravados sentimientos contra la religión, contra el monarca de las Españas y contra la Nación Española. Mi fin es promover el comercio de España (atajando el de los extranjeros) con aquella Provincia, capaz de enriquecer compañías enteras, si se fomenta. 

Los principales problemas de Santa Marta que identificó Julián incluían la incomunicación entre las poblaciones de la provincia debido a los permanentes ataques de los indígenas chimilas, la dispersión territorial de la población en la provincia, así como la falta de una actividad económica agrícola o minera que le permitiera a la ciudad crecer y protegerse de los ataques piratas. Aunque estos ataques habían disminuido gracias a la alianza borbónica entre Francia y España, los piratas ingleses continuaban sus actividades mercenarias. Por otro lado, las autoridades locales estaban sumidas en la corrupción, el comercio ilícito de mercancías extranjeras a cambio de recursos naturales comerciables (como el palo del Brasil) y la aspiración frustrada de convertir a Santa Marta en una plaza de guerra como Cartagena para beneficiarse de la inversión de la Corona. De esta época datan las propuestas del gobernador Gregorio de Rosales Troncoso para fortificar la ciudad, como puede observarse en el mapa Plan du Port de Ste. Marthe dans L'Amerique Meridionale, del Francés Nicolas Bellin, de 1764. Sin embargo, las autoridades peninsulares no consideraron rentable invertir en el amurallamiento de la ciudad y optaron simplemente por reforzar un poco el sistema de pequeños fuertes de San Fernando, San Antonio, San Vicente y San Juan. Esto se puede constatar en el mapa Plan de la Baye et Ville de Sainte Marthe et de la Coste aux Environs, también del Francés Nicolás Bellin, de 1764. 

La crítica de Julián a la falta de interés de la metrópoli por la provincia de Santa Marta no respondía únicamente al rencor que podía guardar hacia la corona este sacerdote jesuita por la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767, sino a una verdadera confianza en las posibilidades de la explotación de los recursos naturales, el cultivo de la tierra, el comercio y la producción de riqueza en la provincia, tal y como consta en su carta dirigida al virrey Alfonso Pizarro el 1 de junio de 1750, en la que denuncia el estado de abandono, pobreza y corrupción en el que se encuentra: “Esperamos señor el que mire V.E. con ojos de piedad a esta ciudad y provincia pobre padeciendo ser rica, sin caudales, pudiendo tener muchos, infructífera para la majestad, pudiéndole dar mucho, y oprimida y desustanciada.” 

Documentos relacionados 

  • "La perla de América, provincia de Santa Marta: reconocida, observada, y expuesta en discursos históricos" - Antonio Julián, Madrid, por Don Antonio de Sancha, 1787. 
  • "Plano del Puerto de Santa Marta en La perla de América, provincia de Santa Marta: reconocida, observada, y expuesta en discursos históricos" - Antonio Julián, Madrid, por Don Antonio de Sancha, 1787. 
  • "Plan de la Baye et Ville de Sainte Marthe et de la Coste aux Environs" - Jacques Nicolas Bellin, París, 1764. 
  • "Plan du Port de Ste. Marthe dans L´Amerique Meridionale" - Jacques Nicolas Bellin, París, 1764.

Americanismo y la Ilustración criolla

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“Ensayo sobre la Geografía de las Plantas, acompañados de un cuadro físico de las regiones equinocciales” grabado con acuarela de Louis Bouquet, dibujo de Lorenz Schönberger y Pierre Turpin realizado en París en1805, en base a un boceto de Alexander von Humboldt.

El clima de reformas sociales, políticas y científicas que vivió la Nueva Granada en las últimas décadas del siglo XVIII fortaleció una élite criolla interesada en la adquisición y aplicación del conocimiento científico ilustrado como la forma más precisa de explicar su realidad, y como el mejor medio para apropiarse del territorio americano y asegurar su mejor integración al orden europeo. 

Así, criollos como Francisco Antonio Zea (1766-1822), Francisco José de Caldas (1768-1816) o Jose Manuel Restrepo (1781-1863) se sintieron portavoces de los proyectos científicos y sociales de la Ilustración, y fueron considerados como aliados de los propósitos científicos de la corona en la investigación de las cualidades y riquezas explotables del virreinato. 

El contacto de los criollos ilustrados con los naturalistas europeos Alexander von Humboldt y Aimé de Bonpland que viajaron por varias colonias americanas españolas (1799-1804), incluyendo la Nueva Granada, dio un impulso importante en las aspiraciones científicas y políticas de esta élite de criollos y puede entenderse como un acontecimiento cultural de profundas implicaciones en el desarrollo del americanismo y de las ciencias geográficas decimonónicas. El viaje científico de Humbolt fue calificado por Simón Bolívar como el "segundo descubrimiento de América. 

Actualmente se presenta una controversia sobre la influencia científica reciproca que pudieron tener Humboldt y algunos criollos ilustrados como Caldas, y el impacto que dichos intercambios pudieron tener en los posteriores movimientos de emancipación americana. Por ejemplo, existe el mito de que Humbolt plagió algunos conocimientos geográficos y botánicos de Caldas, a la par que se suele considerar que fue por el encuentro con Humboldt que Caldas advirtió la centralidad de la geografía para el posterior desarrollo de sus proyectos científicos y políticos. 

Lo cierto es que el destino de ambos personajes nos revela bastante sobre el papel que jugaban los conocimientos geográficos y naturales en el mundo social en el que cada uno vivía. Humboldt publicó en París entre 1804 y 1827 una monumental obra con los resultados de su expedición americana bajo el título de Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, consagrándose en Europa como una de las autoridades científicas más importantes del siglo XIX, visibilizando al público europeo la importancia de la naturaleza americana y estructurando un cuerpo monumental de conocimientos que llevaron a llamarlo posteriormente como “el padre de la geografía moderna”. Mientras que Caldas, marginado y sin el apoyo necesario por parte de la Corona para llevar a cabos sus principales proyectos geográficos y cartográficos, terminó siendo fusilado en 1816 durante la Reconquista Española, por su participación como ingeniero militar en la elaboración de mapas al servicio de las autoridades independentistas. 

Detentar el tipo de conocimiento que pregonaba el ideario Ilustrado y ser interlocutores de figuras de la ciencia europea como Humboldt y Bompland, significó para criollos como Caldas asumir un poder con el cual, una vez desencadenada la serie de hechos que llevarían a la Independencia, justificarían su supremacía y derecho al poder dentro de las esferas gubernamentales de las nuevas repúblicas. Tal es el caso de José Manuel Restrepo, quien había sido formado por Caldas en astronomía, geografía y cartografía, y quien en 1809 elaboró un mapa de la provincia de Antioquia originalmente destinado a las autoridades coloniales y un “Ensayo sobre la geografía, producciones, industria y población de la provincia de Antioquia, en el Nuevo Reino de Granada”, publicado en el Semanario del Nuevo Reyno de Granada. Estas publicaciones facilitaron a Restrepo el acceso, después de los hechos del 20 de julio de 1810, a cargos importantes de las autoridades civiles y militares en Antioquia.

El viaje científico de Humboldt "el segundo descubrimiento de América"

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Puentes naturales de Icononzo

En compañía del francés Aimé Bonpland, Alexander von Humboldt recorrió 10.000 kilómetros de América en tres etapas. Las dos primeras en Sudamérica, partiendo de Cumaná al alto Orinoco, visitando el río Casiquiare, que conecta la cuenca amazónica con la orinoquense. La segunda por los Andes del Nuevo Reino de Granada y de Quito, y la tercera recorriendo Cuba y la Nueva España, donde obtuvo las autorizaciones necesarias para recorrer el vasto territorio, con la condición de que no revelara esa información al gobierno de Estados Unidos. Humboldt recopiló gran cantidad de datos sobre el clima, los recursos naturales, la orografía, la flora y la fauna de la región, publicados en Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, que engloba un número considerable de textos incluyendo: Vista de la Cordillera y monumentos de los pueblos indígenas de América (1810), Examen crítico de la historia de la geografía del Nuevo Continente (1814-1834), Atlas geográfico y físico del virreinato de la Nueva España (1811), Ensayo político del virreinato de la Nueva España (1811) y Ensayo sobre la geografía de las plantas (1805). 

Documentos relacionados 

  • "Cuadros de la naturaleza" - Alexander Von Humboldt, Madrid, Imprenta de Gaspar, 1876. 
  • "Ensayo político sobre la Isla de Cuba" - Alexander Von Humboldt, París, Libreria de Lecointe, 1836. 
  • "Alexander von Humboldt's reise in die Alequinoctial-gegenden des neuen continents" - Alexander Von Humboldt, Stuttgart, J.G. Gotta'scher Berlag, 1861-1862. 
  • "Carte hydrographique de la Province du Chocó. Esquissée d' après le plan de don Juan Donoso et les matériaux communiqués par le Gouvernement de la République de Colombia" - Adrien Hubert Brué y Alexander von Humboldt, París, 1827. 

    Este mapa elaborado por Alexander von Humboldt y Adrien Hubert Brué, presenta los rasgos hidrográficos de los antiguos cantones de Citará y Nóvita (en los actuales departamentos de Chocó y Antioquia). En la extensa nota de la parte inferior derecha Humboldt aclara que se trata de un mapa borrador, sin la precisión astronómica debida, construido con base en distintas fuentes: un plan del río Atrato de 1780, por Juan Donoso, Capitán del Cuerpo de Ingenieros al servicio de España; materiales diversos proveídos por José Manuel Restrepo, Ministro del Interior de la República de Colombia; un mapa del Británico Sr. Illingrot, Capitán de Navío; y de testimonios proveídos por Joaquín de Acosta, oficial colombiano que conocía bien estas provincias y residía en París. Además de la jerarquía entre ciudades, villas y pueblos el mapa indica la presencia de minas de oro y platino. En el mapa se registra la cercanía de varias quebradas de las cuencas altas de los Ríos Atrato y San Juan, lo cual permitiría conectar los dos ríos a través de un canal que serviría de cruce interoceánico. Humboltd discute en otro documento la posibilidad de construir allí un canal haciendo referencia a los rumores de que el cura de Nóvita, Antonio de Cerezo había logrado construir un pequeño canal en 1788, el llamado Canal del Cura o Canal de Raspadura. 

  • "Carte de Colombie, Dressée d’ après les Observations Astronomiques de Mr. Alex. de Humboldt et celles des Navigateurs Espagnols" - Adrien Hubert Brué, París, 1823. 

    Este es el más influyente mapa francés sobre la Gran Colombia. Fue elaborado durante el reinado de Louis XVIII, durante el periodo de restauración de la monarquía francesa, luego de las guerras napoleónicas. En 1823 el Reino de Francia hacía parte de la Santa Alianza, cuya causa pro-monárquica era enemiga de las independencias americanas y de su carácter republicano. Por ello no hay nada en el mapa que indique que Colombia fuera una república independiente. Adrien Hubert Brué, geógrafo del rey, elaboró el mapa con base en las observaciones de Alexander von Humboldt en la región entre 1799 y 1803 y con los minuciosos y detallados trabajos cartográficos que la Expedición Fidalgo de la Armada Española llevó a cabo en la costa Caribe entre 1792-1810.

La obra geográfica y cartográfica de Caldas

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Retrato de Caldas, grabado del Papel periódico ilustrado.

Aunque generalmente Francisco José de Caldas es más recordado por sus aportes a la botánica y a la astronomía, su gran proyecto de vida fue la construcción de un mapa del Nuevo Reino de Granada y su mayor preocupación fue la geografía económica, sobre la que escribió ampliamente en el Semanario del Nuevo Reyno de Granada, así como en ensayos pequeños como la “Descripción de la ciudad de Quito” y cartas escritas a su amigo Santiago Pérez de Arroyo. 

Pese a su empeño por lograr que las autoridades virreinales le comisionaran la realización del mapa de la Nueva Granada, no recibió el apoyo necesario de la Corona. Las autoridades habían encomendado esta tarea al español Vicente Talledo y Rivera. Posteriormente, en plena crisis del Imperio español y tras los acontecimientos que llevaron a los hechos del 20 de Julio de 1810, Caldas le encontraría un nuevo sentido político a su proyecto cartográfico, esta vez al servicio de los nuevos gobiernos, pero conservando los mismos ideales ilustrados de orden y civilización que antes fueron defendidos en nombre de la Corona. 

Así, en 1811, inicia la elaboración de un atlas por orden de Jorge Tadeo Lozano, presidente del Estado de Cundinamarca. En 1815, los mapas manuscritos se presentan al servicio del gobierno general de las “Provincias Unidas de la Nueva Granada”. Estos trabajos firmados por Caldas como “Coronel del Cuerpo Nacional de Ingenieros”, al igual que los mapas de carácter militar, elaborados para el gobierno de Antioquia, nunca fueron publicados. En vez, estos sirvieron de justificación para el fusilamiento de Caldas por parte las autoridades españolas en 1816. 

Tal vez los mapas más interesantes de Caldas son sus perfiles de los Andes. En este tipo cartografía combinan sus conocimientos de geógrafo y botánico. Su objetivo es mostrar la distribución de los recursos naturales en las montañas equinocciales, esto es, la relación entre las plantas explotables comercialmente y las diferentes alturas y climas de la cordillera. 

Documentos relacionados 

  • "Descripción de la Ciudad de Quito" - Francisco José de Caldas, manuscrito, ca. 1805. 

    En este manuscrito se evidencia una faceta muy interesante del significado de la geografía económica para Caldas. El documento inicia con una descripción minuciosa de la cuidad de Quito, "la más populosa ciudad del virreinato" y de sus problemas higiénicos y de mal gobierno en relación con acueductos, cárceles, auspicios, etc. Al respecto, señala: "esta es la suerte de la América, suerte triste que la mantiene casi 300 años ha de un estado de abatimiento y de dureza a pesar de las intenciones paternales de nuestros reyes". El documento critica fuertemente también el "estado de relajación" de las órdenes religiosas en la ciudad. 

    Esta descripción puede ser vista entre la página 1 y 8 del manuscrito. 

  • "Semanario de la Nueva Granada: miscelánea de ciencias, literatura, artes e industrias" - Francisco José de Caldas, Paris, Librería Castellana (Nueva edición corr. y aum.), 1849. 

    El primer número del Semanario del Nuevo Reino de Granada inicia con el ya famoso “Estado de la Geografía del Virreynato de Santafé de Bogotá con relación a la economía y al comercio por don Francisco Fosé de Caldas, individuo meritorio de la Expedición Botánica del Reyno, y encargado del Observatorio Astronómico de la Capital”. Este documento es clave para comprender la visión que Caldas tenía de la geografía: "Los conocimientos geográficos son el termómetro con que se miden la ilustración, el comercio, la agricultura y la prosperidad de un pueblo. Su estupidez y su barbarie siempre son proporcionadas a su ignorancia en este punto. La geografía es la base fundamental de toda especulación política; ella da la extensión del país sobre el que se quiere obrar, enseña las relaciones que tiene con los demás pueblos de la tierra, la bondad de sus costas, los ríos navegables, las montañas que le atraviesan, los valles que estas forman, las distancias reciprocas de las poblaciones, los caminos establecidos, los que se pueden establecer, el clima, la temperatura, la elevación sobre el mar de todos los puntos, el genio y las costumbres de sus habitantes, las producciones espontáneas y las que pueden domiciliarse con el arte. Este es el grande objeto de la geografía económica, tan antigua como nuestras necesidades". 

  • "Primera época" una referencia inconclusa de Caldas a los eventos del 20 de Julio de 1810" - Francisco José de Caldas, manuscrito, 1810. 

    En el manuscrito en el que Caldas había plasmado su descripción de Quito, se encuentra un texto inconcluso en el que señala la participación de "varios hijos ilustres del sur" en los "sucesos graves del 20 de julio de 1810". El título dado por Caldas a estos párrafos deja entrever su intención original de relatar distintos episodios y momentos de los años posteriores a 1810, una "primera época" de una nueva era que iniciaba y que le cambió la vida a muchos criollos ilustrados como él. A continuación una transcripción de estos párrafos intrigantes: 

    "Primera época. Los sucesos graves del 20 de julio de 1810 en Santafé vinieran agitar el sur del Virreynato, en particular las provincias de Popayán, gobernada á la sazón por el inteligente é ilustrado D. Miguel Tacón. Como entre los autores de aquellos sucesos había varios hijos ilustres del sur, tales eran los Doctores Camilo y Gerónimo Torres de Popayán, y don Ignacio Herrera y D […] García, de Cali, los jefes de aquel movimiento se apresuraron á comunicarlo á los habitantes del sur, esperando encontrar en ellos". 

    Este texto puede ubicarse en la página 9 de este manuscrito.

Mapa de la provincia de Antioquia - José Manuel Restrepo, 1809

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Mapa de la provincia de Antioquia - José Manuel Restrepo, 1809.

A finales de la primera década de 1800, el joven José Manuel Restrepo adquirió reconocimiento y autoridad como geógrafo y cartógrafo de la provincia de Antioquia gracias a sus mediciones geodésicas y barométricas realizadas durante el año de 1807 en 102 localidades de la provincia, y por la elaboración de un informe de geografía económica al gobernador Francisco de Ayala. A esto se sumar su mapa de la provincia de Antioquia de 1809 y la publicación de su “Ensayo sobre la geografía, producciones, industria y población de la provincia de Antioquia, en el Nuevo Reino de Granada”, publicado en el Semanario del Nuevo Reyno de Granada. Restrepo, estudiante de derecho, poco antes de los acontecimientos de 1810 había logrado entablar amistad con Caldas, quien lo había formado en astronomía, geografía y cartografía, y le había ayudado a corregir su mapa de la provincia de Antioquia. Pese a que no pudo ser publicado en su momento –pues las prensas existentes en la capital carecían de la tecnología para imprimir ilustraciones o mapas–, sí circuló con éxito entre los ilustrados neogranadinos. 

Todo indica que la labor de Restrepo como geógrafo y cartógrafo le estaban facilitando el acceso a un cargo en la burocracia imperial, cuando ocurrieron los hechos del 20 de julio. Serían precisamente los eventos de 1810 los que catapultarían a Restrepo hacia las esferas de mayor poder: la reputación ganada le permitieron situarse entre las autoridades civiles y militares que tomaban el liderazgo de la revolución provincial en Antioquia, mientras la Junta Central de Santafé quedaba bajo control de sus antiguos profesores de derecho. En los años siguientes, Restrepo participaría en la redacción de la constitución de Antioquia, las disputas federalistas y la organización de la guerra contra los españoles, lo cual lo llevó al exilio en Jamaica y Estados Unidos.

Tras la victoria de la reconquista española de 1816 y luego de la victoria militar de Bolívar sobre las tropas españolas, Restrepo regresó al país y se puso al servicio de los militares independentistas. Sus habilidades como geógrafo y cartógrafo fueron sin duda decisivas para ganar la confianza del vicepresidente Santander, a quien Restrepo obsequió su mapa de Antioquia de 1809, a manera de carta de presentación. El mapa sería considerado útil por Santander para la defensa de la región, pese a ser elaborado por un militar. Poco tiempo después de su acercamiento y declaración de lealtad a los militares gobernantes, Restrepo entraba en el círculo más cercano de personas de confianza de Santander y de Bolívar, siendo nombrado primero como secretario privado de Bolívar y luego como secretario del Interior de la República. 

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Disputas sobre la expresión territorial de los proyectos de nación

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El General Mosquera, figura central de las disputas geográficas de mitad de siglo XIX.  [General Tomás Cipriano de Mosquera], Jorge Franklin Cárdenas, Fecha: 1929. Biblioteca Nacional de Colombia. Fondos gráficos. Fondo gráfico moderno.

La creación de la República de Colombia (o Gran Colombia, como se le conoce actualmente) con la Ley Fundamental de 1819 no garantizó el reconocimiento internacional del nuevo país. Aún faltaban muchas batallas en suelo americano contra las tropas españolas y un intenso trabajo de gestión diplomática y comercial ante potencias europeas de cara a lograr este reconocimiento. 

La geografía y la cartografía de la década de 1820 se enmarcan en las dificultades de dicho reconocimiento, así como en la necesidad de lograr internamente la estabilidad política y la cohesión territorial del nuevo país. El fracaso del proyecto de unidad colombiano con la separación de Venezuela y Ecuador en 1830 generó una crisis de gobernabilidad y ordenamiento del territorio en la Nueva Granada que impidió por varias décadas la construcción de una geografía y una cartografía oficial del país.

En la década de 1850, la Comisión Corográfica fue el mayor esfuerzo en esta dirección. A pesar del intenso trabajo de campo y de sistematización de fuentes existentes, el trabajo quedó inconcluso tanto por la muerte de su responsable principal, el general Agustín Codazzi, como por las intensas tensiones político-territoriales en las que se encontraba el país a principios de la segunda mitad del siglo XIX. Prueba de ello es una de las controversias geográficas más politizadas y agrias de la historia colombiana, que enfrentó al presidente Tomás Cipriano de Mosquera con el ex presidente Manuel Murillo Toro en la década de 1860, llevando al país al borde de una guerra civil. En el trasfondo de la controversia, además de querellas personales, se encontraban diferencias ideológicas profundas entre distintas redes regionales de poder sobre la organización político-territorial del país, la identificación y delimitación de tierras del Estado y la definición de las fronteras internacionales con los países vecinos, principalmente con el Brasil. 

Sólo hasta la década de 1870, el régimen liberal empezó a estructurar un sistema de educación nacional que buscaba ayudar a consolidar la organización territorial oficial emanada de la Constitución de 1863, a su vez inspirada en los resultados de la Comisión Corográfica. Así, en las escuelas públicas se diseminaron centenares de mapas, atlas y textos de geografía cuya información (tanto la incluida como la excluida) reflejaba lo que el gobierno liberal deseaba enseñar a los habitantes del país. 

El intento de popularizar la imagen ideal de un territorio uniformemente “nacional” a través de la difusión de mapas y geografías oficiales en las escuelas no siempre coincidió con las visiones regionales y cotidianas de los “ciudadanos” ni con los miembros de la Iglesia católica y del Partido Conservador. A finales del siglo XIX y en el contexto de la llamada "Regeneración" y de la hegemonía conservadora, se llevó a cabo el esfuerzo decimonónico más importante de difusión y homogenización de la cartografía y la geografía oficial, en el marco de crecientes disputas fronterizas con los vecinos y de la construcción centralista de un imaginario de nación bajo el lema de un territorio, una lengua y una nación. 

La pérdida de Panamá en 1903, las guerras del caucho en la región Amazónica y otras dinámicas históricas de las primeras décadas del siglo XX generaron sus propias cartografías y geografías, aún por examinar críticamente en relación con la historia científica y política del país.

El “Mapa de Zea" y la crisis diplomática de la República

Mapa histórico de Colombia con relieve y elementos decorativos.
"Mapa de Zea" o Colombia tomada de Humboldt y de otras autoridades recientes -  Frank Howard y Robert Mudie, Londres, 1823.

Conocido como el Mapa de Zea es el primer mapa de la República de Colombia (Gran Colombia) publicado por iniciativa de miembros del gobierno de la nueva república. Fue encargado por los colaboradores en Londres de Francisco Antonio Zea (1766-1822), representante internacional plenipotenciario de Colombia. El libro y el mapa debían servir a promover la inversión, el comercio y la migración británica y europea al país. El cartucho del mapa puede interpretarse como una alegoría de la próspera unión de Venezuela (representado por la figura masculina de cuyos brazos fluye el río Orinoco), la Nueva Granada (representada por la figura femenina de cuyos brazos fluye el río Magdalena) y la antigua Audiencia de Quito (representada por el volcán Chimborazo). El conjunto en una escena paradisiaca rodeada de dos mares (palmeras del Pacífico y del Caribe), en el centro de la cual se yergue un escudo de armas con la leyenda “Ser libres o morir”, se distingue un cetro roto y un caballo probablemente recordando la victoria por los jinetes llaneros del ejercito libertador a las tropas del rey. Fue grabado e impreso en Londres en 1823, para acompañar el libro Colombia: being a geographical, satisticasl, agricultural, commercial, and political account of that conuntry, adapted for the general reader, the merchant, and the colonist, publicado en Edimburgo en 1822, que se editó igualmente en español bajo el título Colombia siendo una relación geografica, topográfica, agrícuola, comercial y política, adpatada para todo lector en general y para el comerciante y colono en particular.

Estos libros son el resultado de la misión diplomática y comercial de Francisco Antonio Zea en Europa, quien había sido comisionado por Bolívar para obtener reconocimiento internacional para el país, inversión europea, armas y un préstamo de cinco millones de libras esterlinas. Como representante internacional plenipotenciario de Colombia, Zea realizó pagos sobre deudas contratadas en el exterior antes del 1819 por la Nueva Granada y Venezuela, pensando que esto ayudaría a obtener el nuevo crédito encargado. A pesar de sus esfuerzos, y sólo unos meses antes de su muerte en noviembre de 1822, sus gestiones fueron desautorizadas por Pedro Gaul (1783-1862), ministro de Relaciones Exteriores de Colombia. El resultado fue confusión diplomática, retraso en el reconocimiento del país por parte de Gran Bretaña, dificultades con la obtención del préstamo y el desprestigio de Zea, que murió a los pocos meses. 

Estos libros fueron publicados por colaboradores de Zea en Londres con el objeto de reivindicar sus gestiones en Gran Bretaña. Los historiadores de Colombia generalmente le dan el crédito a Zea como autor principal del mapa, aunque este murió antes de su publicación. Su amplia experiencia con las sociedades científicas europeas, incluyendo su dirección del Jardín Botánico de Madrid, lo habrían calificado como una autoridad creíble para diseñar un mapa “científico” de la nueva nación. Sin embargo, la cartografía jamás fue su especialidad, lo cual no quiere decir que él no la considerara importante. Zea entendía que la representación científica del territorio era imprescindible para el reconocimiento internacional de Colombia y por ello contrató a un joven grupo de naturalistas en Francia, que emprendieron viaje a Colombia en 1822. Mientras tanto, Zea financió la producción de una imagen del territorio que podría ser utilizada provisionalmente como propaganda en Gran Bretaña, aun si esto implicara que el mapa no reflejara completamente las aspiraciones territoriales del nuevo gobierno. Sabemos, por los créditos del mapa, que los editores Baldwin, Cradock y Joy, ubicados en Paternoster Row, el centro del barrio literario de Londres, obtuvieron la ayuda de los grabadores Neele y Son, así como Robert Mudie en las cercanías de Strand Street, para imprimirlo. Es de resaltar que muchos elementos del mapa, como el diseño de las fronteras con el Brasil, reflejan bien la posición diplomática británica en la región. 

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La búsqueda del reconocimiento internacional de la Gran Colombia

El problema del reconocimiento internacional de la existencia legítima de la República de Colombia, en tanto que territorio independiente, delimitado y soberano, se inscribía en un complejo contexto diplomático europeo adverso al reconocimiento formal de la independencia de las repúblicas americanas y de su propio carácter republicano. 

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Cartucho alegórico de la unión de Venezuela, Nueva Granada y Ecuador, en el llamado "Mapa de Zea" de 1823.

Tras la derrota definitiva de Napoleón en la batalla de Waterloo (1815) y por iniciativa del zar Alejandro I de Rusia, de Francisco I de Austria y de Federico Guillermo III de Prusia, se creó la llamada Santa Alianza con el objetivo de proteger las monarquías absolutas de la difusión de las ideas republicanas y constitucionalistas inspiradas en las revoluciones norteamericana y francesa. A esta Santa Alianza se unió en 1818 la Francia de Luis XVIII, a quien correspondió en 1823 el compromiso de garantizar militarmente la defensa de los principios del absolutismo monárquico en España para restaurar la soberanía de Fernando VII, instaurándolo como rey absoluto, de manera que este lograra abolir la Constitución de Cadiz que los liberales españoles habían logrado imponerle en 1820. 

Toda gestión de la República de Colombia ante Gran Bretaña o Francia para lograr su reconocimiento formal y de sus fronteras internacionales se enfrentó a un sistema geopolítico de compromisos diplomáticos como la Santa Alianza. Francia, Rusia y Austria sólo reconocerían las independencias americanas si Fernando VII abdicaba a sus derechos sobre estos territorios y si los nuevos Estados se sometían al sistema monárquico nombrando como soberanos a miembros de las dinastías europeas reinantes. Gran Bretaña, por su parte, mantuvo el principio de no intervención, apoyando una geopolítica de mediación entre las nuevas repúblicas y España, y buscando beneficios comerciales derivados de la mayor estabilidad posible en el comercio marítimo, sin que tales procesos interfirieran con los intereses territoriales de la corona portuguesa, que se encontraba "bajo protección" británica. 

Fernando VII continuó rechazando distintas propuestas de paz y de autonomía de parte de las antiguas colonias con la mediación británica, pues mantenía su proyecto de someter militarmente a los rebeldes de América con el apoyo de la Santa Alianza. La búsqueda del reconocimiento internacional de las republicas americanas por parte de Estados Unidos también estaba inserta en este complejo marco geopolítico: España presionaba a Estados Unidos con la anulación del proceso de venta de la Florida si estos reconocían la independencia de los insurrectos americanos. 

Adicionalmente, el incremento de la competencia internacional y el vacío de poder que podría generar en el Caribe la pérdida española de otras colonias como Cuba y Puerto Rico, fueron motivos que animaron a Estados Unidos a firmar un pacto con Gran Bretaña y con Francia para no permitir guerras de independencia en Cuba y Puerto Rico, que desestabilizaran las ventajas de cada cual en la región. Esto en contravía de las aspiraciones americanistas de Colombia y México, que preparaban una extensión de las campañas de independencia al Caribe para prevenir posibles campañas de reconquistas española o para evitar la intervención de otras potencias en la región. 

En el ambiente diplomático internacional se sabía que España no estaba ya en capacidad militar, económica o política de recuperar militarmente sus colonias, y a principios de la década de 1820 se estimaba que más bien las negociaciones de las nuevas repúblicas con Estados Unidos y Gran Bretaña terminarían en reconocimientos formales. 

La pregunta era quién haría la propuesta de reconocimiento menos costosa para los países nuevos. Presentar en Filadelfia (capital provisional de los Estados Unidos), Londres o en París la visión oficial colombiana de la soberanía y la extensión territorial del país era fundamental en este complejo contexto. Tanto los mapas realizados por iniciativa de miembros de gobierno colombiano, como los realizados por iniciativa de franceses, británicos o norteamericanos, reflejan posiciones geopolíticas diferentes, en cuanto a la definición del territorio colombiano como a su extensión y delimitación fronteriza, particularmente frente al imperio del Brasil. 

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  • "Geographical, Statistical and Historical Map of Colombia" - H.C. Carey & I. Lea, Filadelfia, 1822. 

    El primer mapa impreso de la República de Colombia fue publicado en Filadelfia, en 1822, bajo el nombre Geographical, Statistical and Historical Map of Colombia, como plancha número 47 del atlas A Complete Historical, Chronological, and Geographical American Atlas, Being a Guide to the History of North and South America, and the West Indies, de Carey & Lea I. HC. Si bien Carey y Lea eran editores independientes, el pecado de su vinculación con el gobierno norteamericano, la publicación de su atlas propiamente se enmarca en las circunstancias que condujeron a la autorización dada al congreso por el presidente James Monroe para el reconocimiento de la independencia de los países iberoamericanos en marzo de 1822. De Hecho, el atlas fue producido en medio del ambiente de interés geopolítico y económico de los dirigentes estadounidenses hacia Iberoamérica, que se declaró abiertamente en el discurso presidencial del 2 de diciembre de 1823, conocido como la Doctrina Monroe. Según esta doctrina, cualquier incursión colonial europea en el continente seria entendida por Estados Unidos como una amenaza. La Doctrina Monroe proclamaba tanto el reconocimiento de la independencia de las nuevas repúblicas frente a las potencias europeas, como el sustento ideológico del intervencionismo de Estados Unidos en las regiones que consideraba apéndices geográficos de su espacio, y sobre el que inevitablemente expandiría su "Destino Manifiesto". El de Carey y Lea fue el primer atlas norteamericano dedicado a examinar específicamente el continente, y ello tenía la particularidad de acompañar cada mapa con información geográfica, histórica, política y comercial, incluyendo descripciones actualizadas a 1822 de la situación de las nuevas repúblicas americanas. 

  • "Atlas histórico, genealógico, cronológico, geográfico, etc. de Lesage" - Conde de Las Casas, Emmanuel-Auguste-Dieudonné, Paris, Librería Hispano-Francesa de Bossange Padre, 1826. 

    El "español americano" que amplió y tradujo la obra del conde de las Casas ha sido identificado por algunos especialistas como el cubano Andrés de Arango y Núñez del Castillo. Las ampliaciones realizadas por el "español americano" a este atlas, originalmente publicado en Inglaterra a principios del siglo XIX, se orientaron principalmente a mostrar los hechos relacionados con las independencias hispanoamericanas. El final del documento se centra en describir la historia de las regiones iberoamericanas y tratar minuciosamente los hechos ocurridos entre 1810 y principios de la década de 1820, en textos como el "origen de la independencia, gobierno e industria al comenzar su revolución". El tono general de la explicación justifica la independencia americana y responsabiliza a España por el trato dado a los rebeldes. Sobre Colombia se incluyen dos recuadros particulares: un "bosquejo histórico de los primeros movimientos en 1810 hasta la capitulación de Monteverde" y una "continuación de la historia de Colombia desde mediados de 1819 hasta conseguir su independencia". 

  • "Carte Générale de Colombie" - Adrien-Hubert Brué, Paris, 1826. 

    El título completo de este mapa es Carte Générale de Colombie, de la guyane Francaise, Holandaise, et anglaise. Redigée par A. Brué Geographe du Roi. D´apres les observations Astronomiques de m Alex de Humboldt celles des navigateurs Españols Anglais et Francais et un grand nombre de cartes gravées ou inedites. Pese a que Francia no había reconocido diplomáticamente a Colombia en 1826, las publicaciones en París de la obra de Humboldt llevaron a los cartógrafos más prestigiosos como Brué a dar su versión de la extensión del nuevo país. Será precisamente contra mapas como este que será publicado en París en 1827 la versión oficial Colombiana, en el llamado Atlas de Restrepo de 1827. 

  • "Historia de la revolución de la República de Colombia" - José Manuel Restrepo, París, Librería Americana, 1827. 

    La Carta de la República de Colombia fue producida por las autoridades colombianas antes de la disolución del país en tres repúblicas diferentes (Ecuador, Nueva Granada y Venezuela). La organización política del territorio republicano es el elemento más importante del mapa, por cuanto da cuenta de uno de los retos internos más críticos de la República de Colombia tras la independencia: la transformación del complejo sistema de jurisdicciones y entidades territoriales heredado de la Colonia y del proceso de independencia en un sistema territorial cohesionado y coherente. El mapa de Restrepo presenta una imagen de la organización territorial del país que se intentó materializar sin éxito antes de la ruptura de la unidad colombiana.


Escrito por

Sebastián Díaz Ángel

Historiador de la Universidad Nacional de Colombia, politólogo y magister en Geografía de la Universidad de los Andes. Profesor de cátedra del Departamento de Historia de la Pontificia Universidad Javeriana y Coordinador de Razón Cartográfica: red de historia de las geografías y cartografías de Colombia.


Coautores

Juan Carlos Lara

Estudiante de 8º semestre de Historia de la Pontificia Universidad Javeriana. Investigador asociado a Razón Cartográfica.